Elsa Salonen

Declaración de Artista

Mis obras conectan dimensiones metafísicas con las verdades biológicas que forman nuestros conceptos básicos del mundo. Están situadas en algún lugar entre la instalación, la pintura y el arte conceptual y marcados por la influencia de alquimia y especialmente la idea de una "quintaesencia" o una fuerza eterna que atraviesa y conecta a todos los seres humanos y no humanos.

La alquimia me ha llevado a experimentar directamente con materiales naturales. Ahora destilo colores de las flores, proceso los colores y blanqueo las plantas para que parezcan totalmente blancas. Además, preparo mis propios pigmentos a partir de una serie de materiales naturales específicos - desde meteoritos hasta ceniza volcánica - en relación con los diversos requisitos conceptuales de cada trabajo.

La práctica se basa en la noción de que la mayoría de organismos, tanto en el mundo vegetal como en el mundo animal, parecen perder sus colores en la muerte - las flores se marchitan y los cuerpos palidecen. Así, todos los colores de la naturaleza se convierten en signos de la presencia de energía vital esencial. En el ciclo de la naturaleza esta energía no desaparece, sino que cambia su forma de manifestarse. Los organismos en descomposición se convierten en alimento para una nueva vida. Por otra parte, se sabe que casi todos los elementos de los organismos vivos se originaron en antiguas estrellas muertas. La mejor estimación científica afirma que nuestros átomos también regresarán al espacio y posiblemente formen nuevas estrellas, en un futuro distante. Así, tanto en tiempos cortos como infinitamente largos, la energía vital se manifiesta como eterna.

La búsqueda de la energía en materia me ha llevado a culturas más lejanas para estudiar distintas tradiciones. Durante mi residencia en Indonesia, estudié el animismo, y en la residencia en Colombia estudié las plantas curativas locales. En mi estudio, la sabiduría animista está conectada a la ecología profunda y los derechos de todas las formas de vida a vivir independientemente de su utilidad instrumental para las necesidades humanas. Los seres animales y vegetales no sólo son iguales a los seres humanos, sino a veces más sabios que nosotros. En lugar de solo maravillarnos por nuestra capacidad de encontrar las hierbas medicinales correctas, ¿por qué no cambiar la perspectiva para explorar cómo es que las plantas mismas han desarrollado dentro de ellas los remedios para curar a humanos y no humanos?

Estas ideas no están necesariamente en contradicción con la visión científica contemporánea, sino potencialmente apoyadas por ella. De hecho, uno de los principales objetivos de mi práctica es unir ciencia y misticismo y avanzar hacia un equilibrio holístico, como en la alquimia en su estado original, incorrupto. A través del arte, tenemos la posibilidad de mantener viva la discusión sobre los pensamientos que pueden darnos esperanza y significados.